viernes, 18 de octubre de 2013

Estrategias de Lectura

Siete puntos claves sobre las Estrategias de Comprensión de Lectura.

I. La concentración es un buen punto de partida.
Al abordar un texto, lo más recomendable es proceder con seriedad y concentración.
Una manera de lograr esa concentración es pensando que la lectura no es otra cosa que una conversación especial que se entabla con el autor, que es un interlocutor de gran conocimiento de quien podemos aprender mucho. Entendiendo de esa manera la lectura, surge la obligación moral y humana de comprender a nuestro interlocutor. Esta técnica puede tener aun resultados más efectivos si, previo a la lectura, asumimos una actitud reflexiva y nos formulamos en silencio algunas preguntas generales, tales corno: ¿de qué hablará el autor en este texto?, ¿cuál habrá sido su intención para escribirlo?, ¿qué mensaje trata de comunicar?, etc. 

II. La lectura como proceso físico y mental.
Una vez logrado un nivel de concentración, se trata de usar bien la vista y el cerebro de modo coordinado y casi simultáneo en una actividad singular que los especialistas denominan proceso físico y mental. Este proceso, para ser bien llevado, requiere que habituemos nuestra vista para abarcar un grupo de palabras en cada fijación. De lo que se trata es de ampliar el campo visual de manera que nuestro cerebro capte las ideas de modo ágil y adecuado. No olvidemos que no se debe leer palabra por palabra, sino idea por idea. Al ir captando mentalmente las ideas, las debemos ir hilvanando unas con otras, jerarquizándolas a la vez en función de su nivel de importancia, hasta lograr determinar la estructura interna del texto y, en consecuencia, rescatar el mensaje de manera plena.


III. La lectura es más que una simple decodificación.
La lectura puede ser considerada en términos generales como parte de un proceso de comunicación en el que la información viaja entre un emisor y un receptor; pero, no por ello, la lectura es reductible a una simple cuestión de lectores decodificando los mensajes transmitidos por los escritores.

Por eso, los receptores no sólo deben tener habilidades para captar las ideas expuestas,  sino también para interpretar la información contenida en ella. Por ejemplo, ¿qué hallamos en el siguiente párrafo?: "Al quedarse dormido, Juan soñó que era un águila, pero al despertar, no sabía si era un águila que estaba soñando que era Juan." En este fragmento no sólo hallamos dos personajes y un sueño, sino que se trata de una alegoría que nos hace reflexionar sobre lo difícil que es delimitar lo real de lo imaginario.

IV. El lector debe proceder con objetividad.
Cada parte o unidad informativa del texto, es única, y debe ser interpretada por el lector también de manera única, pero puede suceder que la interpretación varíe debido a la influencia de factores como, por ejemplo, la situación en que se lee las capacidades y el estado de ánimo de quien lee, su grado de cultura y capacidad para captar símbolos, etc. Así, nos damos cuenta de que son muchas las barreras o limitaciones que debemos superar para poder entender de modo fidedigno lo que el autor quiere comunicar.
 
La tarea de la lectura presenta cierta complejidad, porque, a través de ella, conocemos una realidad que no es muchas veces ajena. La labor del lector no consiste en averiguar o tantear un posible contenido, sino en descubrir el orden que existe tras las palabras, el contenido legítimo, la verdadera intención, el mensaje del autor. Para ello, es necesario despojarnos de nuestros prejuicios, de nuestras preferencias, de nuestras emociones y abstraernos para asimilar, del modo más objetivo posible, la verdadera esencia del texto.

V. Es necesario comprender el texto de modo integral.
Es muy importante que consideremos las ideas que el autor plantea, en reacción con las demás ideas. No es correcto aislar una idea e interpretarla fuera del contexto pues nos exponemos a dejar de captar o captar mal el mensaje del autor. Por ejemplo, si leemos en un párrafo la expresión: "hace mucho frío, eso no implica necesariamente que se trate de la baja temperatura"; puede ser que en el párrafo precedente se haya dicho que ciertos personajes se encontraban en una playa tropical a donde hace su llegada una persona muy abrigada: en este caso, la expresión señalada no pasaría de ser una ironía.
Es posible también que dicha expresión pueda señalar un punto de comparación respecto al calor que hizo un día anterior; o puede tratarse de una referencia metafórica, si se habla de una playa desierta donde no hay gente (ni parejas): o quizás referirse a un desencuentro amoroso. Los posibles significados de la frase son múltiples y su interpretación se debe dar en función a cada contexto o circunstancia.


Por eso, la lectura de frases interdependientes está limitada por la misma interdependencia, por lo que la lectura también debe conducirnos a descubrir ese límite, ese marco en el cual discurre el pensamiento del autor, y así realizar una interpretación acertada del texto, sin recortar su alcance ni desbordar sus límites.

VI. La minuciosidad es un factor importante en la lectura.
Podemos afirmar, desde un punto de vista, que la lectura de un texto se asemeja a la contemplación de una fotografía. Descubrir lo que expresa o contiene la una o la otra depende, en buen grado, de la minuciosidad de quien observa. Así, frente a una fotografía, la persona minuciosa puede descubrir detalles tales como los pliegues de una ropa, algún brillo de los ojos, un rostro distraído, etc. Del mismo modo, un lector minucioso descubrirá inclusive las ideas casi imperceptibles que el autor vierte en el texto, es decir; captará el contenido en todos sus alcances.

Si bien tanto la fotografía como el texto demandan un nivel de curiosidad y observación, también debemos damos cuenta que la lectura va más allá de estos requerimientos, pues no siempre las ideas del autor van a estar planteadas de modo literal o de manera evidente como la imagen de una fotografía. En ciertas partes de una lectura encontraremos que las palabras no son evidencias, sino tan solo señales o huellas, a partir de las cuales tenemos que descifrar el mensaje oculto del autor. Valiéndonos sólo de ciertos indicadores, tenemos que deducir parte del mensaje, y así acceder al contenido real o imaginarlo que se nos quiere hacer conocer.

VII. La comprensión depende, en gran parte, de la formación cultural del lector.
El dominio de la comprensión de lectura depende en gran medida de los estudios que uno realiza y de la formación en general que se adquiere, pues saber leer no implica solamente el manejo del mecanismo psicofísico de la lectura, sino principalmente la comprensión, la interpretación y la valoración crítica de lo que se lee. Saber leer implica pues el conocimiento de los contenidos. Para una buena comprensión no son suficientes los datos textuales o perceptibles, es necesario también "llenar" los espacios dejados por el carácter discontinuo del texto y es necesario, a la vez, reconstruir por deducción e inferencia.
 
Leer no consiste únicamente en tratar de captar lo que se dice. Es erróneo afirmar que la lectura constituye, simplemente, un asunto de decodificar o traducir símbolos escritos en una página a sonidos reales o imaginarios del habla. La lectura implica contar con ciertos conocimientos generales, tener alguna información de lo que se está leyendo. Una buena comprensión de lectura no se puede lograr sin conocimientos generales del tema tratado en el discurso: "correríamos el riesgo de distorsionar su contenido". La lectura es fácil debido a lo que ya sabemos, y cada vez que leemos, aprendemos más acerca de la lectura. Recordemos siempre que no existen los lectores acabados.
La compresión de lectura es la facultad intelectual que permite al lector entender, interpretar y  hacer proyecciones sobre las ideas que el autor ha plasmado en un texto.

10 Estrategias utilizadas por los buenos lectores para compreder textos. [PPT]

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada